Un nuevo estudio multicéntrico publicado en el Journal of Clinical Health ha vuelto a poner sobre la mesa la importancia vital de mantener una rutina de sueño constante. La investigación confirma que dormir entre 7 y 8 horas diarias no solo previene la fatiga crónica, sino que actúa como un escudo fundamental para potenciar la respuesta del sistema inmunológico frente a infecciones virales.
Claves de la investigación
Producción de anticuerpos: El organismo aprovecha las fases de sueño profundo (fase REM y no-REM profunda) para sintetizar proteínas clave como las citoquinas, esenciales para combatir la inflamación y las infecciones.
Riesgo cardiovascular: Dormir menos de 6 horas de forma habitual eleva hasta en un 27% el riesgo de desarrollar hipertensión arterial a mediano plazo, según los datos recetados en más de 5,000 pacientes.
Memoria y metabolismo: La falta crónica de descanso altera la producción de grelina y leptina (hormonas que regulan el apetito), incrementando la propensión a la obesidad y a los trastornos metabólicos.
Especialistas recomiendan: Mantener horarios fijos para dormir y despertar —incluso los fines de semana—, evitar el uso de pantallas al menos 45 minutos antes de acostarse y mantener la habitación a una temperatura óptima de entre 18°C y 21°C.