El Gobierno de México, impulsado por Claudia Sheinbaum, puso en marcha una nueva política para fortalecer la industria cinematográfica nacional, enfocada en mejorar tanto la producción como la exhibición.
Entre las medidas destaca un estímulo fiscal que permite a las producciones obtener hasta un 30% de crédito en ISR, siempre que la mayor parte del gasto se realice con talento y empresas mexicanas.
Además, la nueva legislación establece que al menos el 10% de la cartelera en cines deberá ser cine nacional, buscando garantizar mayor presencia en pantalla y corregir la baja visibilidad histórica del sector.
Con estas acciones, el cine mexicano se consolida no solo como expresión cultural, sino también como motor económico y generador de empleo.