Un grupo de arqueólogos que realizaba excavaciones en las ruinas de Mijiaya, en la provincia central de Shaanxi (China), reveló un hallazgo fascinante que reescribe la historia de la gastronomía ancestral: una fábrica de cerveza artesanal con una antigüedad estimada de 5,000 años.
Lejos de tratarse de un brebaje moderno, el análisis químico de los residuos encontrados en el interior de embudos y vasijas de cerámica desenterrados en el yacimiento demostró que los antiguos pobladores ya dominaban técnicas bioquímicas complejas para la fermentación de granos. Entre los ingredientes identificados en la receta milenaria destacan el mijo, la cebada, los granos de Job y tubérculos como el ñame, utilizados para aportar almidones fermentables.
Los investigadores señalan que este descubrimiento demuestra que la producción de alcohol en el Neolítico no era un proceso casual, sino una actividad socialmente relevante vinculada a ceremonias y rituales comunitarios, consolidando la elaboración de bebidas fermentadas como uno de los motores culturales más antiguos de la civilización humana.