Los habitantes de un pintoresco poblado en los Alpes suizos se despertaron una mañana con una estampa tan insólita como desconcertante: decenas de patos de goma amarillos, de más de dos metros de altura, aparecieron flotando de manera ordenada en el lago glaciar y decorando las plazas principales sin que ninguna autoridad local supiera quién los colocó.
El fenómeno, que rápidamente se volvió viral en redes sociales, movilizó a los cuerpos de emergencia locales tras recibir llamadas de ciudadanos confundidos que temían que se tratara de una advertencia ecológica o una broma a gran escala.
Claves del divertido misterio:
Cero rastro digital: Las cámaras de seguridad del municipio mostraron únicamente sombras y siluetas encapuchadas en plena madrugada, sin que se pudiera identificar a los responsables de la logística fluvial.
Impacto turístico: En cuestión de horas, el pueblo triplicó la llegada de visitantes curiosos que querían fotografiarse junto a las enigmáticas aves flotantes.
Desenlace artístico: Días más tarde, un colectivo anónimo de arte urbano se atribuyó la intervención pacífica, argumentando que su único propósito era "devolverle la sonrisa y la capacidad de asombro" a la rutina diaria de la comunidad.
Las autoridades locales decidieron retirar los objetos de forma segura tras una semana de exhibición espontánea, aunque el debate sobre si deberían haberlos dejado como atracción permanente sigue dividiendo a los vecinos.