Un estudio publicado en el American Journal of Preventive Medicine advierte que no solo importa cuánto tiempo se pasa sentado, sino también qué tipo de actividades se realizan. Conductas sedentarias pasivas, como ver televisión, se relacionan con un mayor riesgo de desarrollar demencia.
La investigación siguió a más de 20 mil adultos durante casi 20 años y encontró que quienes dedicaban más tiempo a actividades mentalmente pasivas tenían mayor probabilidad de deterioro cognitivo. En contraste, actividades como leer o resolver acertijos se asociaron con un menor riesgo.
Los resultados también sugieren que hacer pequeños cambios puede marcar diferencia: sustituir una hora diaria de ocio pasivo por una actividad que estimule el cerebro podría reducir el riesgo de demencia hasta en un 7%. Combinar estimulación mental con actividad física eleva aún más los beneficios.
Especialistas, como la doctora Leana Wen, explican que el cerebro necesita retos constantes para mantener sus conexiones activas. La falta de estimulación, junto con largos periodos de inactividad, podría afectar la memoria y el pensamiento con el tiempo.
Aunque el estudio no prueba una relación directa de causa y efecto, los expertos coinciden en que mantener la mente activa, convivir socialmente, hacer ejercicio y cuidar hábitos como el sueño y la alimentación son claves para proteger la salud cerebral a largo plazo.