Un remedio tradicional que ha pasado de generación en generación está ganando el respaldo de la comunidad médica y nutricional. El agua de arroz, obtenida tras hervir este cereal, se consolida como un excelente aliado natural para la recuperación estomacal y el cuidado de la barrera cutánea, gracias a su alto contenido de almidón, vitaminas y minerales.
Especialistas en gastroenterología señalan que este líquido actúa como un demulcente, es decir, una sustancia que protege internamente las mucosas del cuerpo. Durante episodios de deshidratación o problemas digestivos leves, el agua de arroz ayuda a asentar el estómago y a frenar la pérdida de líquidos sin los azúcares añadidos que contienen muchas bebidas comerciales.
"El agua de arroz no sustituye un tratamiento médico, pero su almidón es sumamente noble con un sistema digestivo inflamado, ya que ayuda a absorber el exceso de agua en el intestino", explican expertos en nutrición clínica.
Además de sus bondades internas, en el ámbito dermatológico se ha comprobado que el agua de arroz contiene Inositol, un complejo celular que promueve el crecimiento de las células y estimula el flujo sanguíneo, lo que ayuda a calmar irritaciones en la piel y a prevenir el envejecimiento prematuro.
Para su preparación correcta, los expertos recomiendan enjuagar el arroz crudo para retirar impurezas, hervirlo en abundante agua sin sal ni aceites durante 20 minutos, colar el líquido y dejarlo enfriar antes de consumirlo o aplicarlo.