Un mensaje del canciller iraní Abbas Araghchi provocó un fuerte impacto en los mercados globales, luego de anunciar la reapertura del estrecho de Ormuz al tránsito comercial durante el periodo de alto el fuego con Estados Unidos.
La reacción fue inmediata, especialmente en el petróleo. El crudo Brent cayó más de 10%, ubicándose cerca de los 89 dólares por barril, mientras el West Texas Intermediate descendió alrededor de 12%, hasta los 83 dólares. La baja se explica por la expectativa de que se restablezca el flujo de millones de barriles diarios desde el Golfo Pérsico.
En contraste, los metales preciosos reaccionaron al alza. El oro subió hasta alcanzar niveles no vistos en un mes, impulsado por la caída del dólar y de los rendimientos de los bonos, factores que suelen favorecer su cotización. La plata, por su parte, registró un aumento superior al 5%, mientras otros metales también mostraron ganancias.
Especialistas explican que estos movimientos responden a la dinámica inversa entre el petróleo, el dólar y activos refugio como el oro, que suelen fortalecerse ante cambios en el escenario geopolítico, incluso cuando las noticias apuntan a una posible estabilización.
Las bolsas también reaccionaron de forma positiva. En Europa, índices como el IBEX 35 y el DAX registraron avances importantes, mientras que en Estados Unidos el S&P 500 continuó su racha alcista, acercándose a nuevos máximos históricos en medio de un entorno financiero que comienza a ajustarse tras la tensión internacional.