En un movimiento estratégico para frenar la escalada de violencia en la región, los gobiernos de Israel y el Líbano han pactado un alto al fuego de 10 días.
Esta tregua busca evitar el colapso del frágil cese de hostilidades entre Estados Unidos e Irán, el cual tiene como fecha límite el próximo miércoles 22 de abril, y garantizar un entorno seguro para las próximas conversaciones de paz en Islamabad, Pakistán.
El acuerdo llega en un momento de extrema urgencia humanitaria. Tras seis semanas de ofensiva, el saldo en territorio libanés es devastador, con 2,196 víctimas mortales, entre las que se contabilizan 172 niños.
Asimismo, la cifra de heridos asciende a 7,185 personas, incluyendo a 661 menores de edad que requieren atención médica inmediata.
La comunidad internacional observa con cautela este periodo de 10 días, que se considera vital para que la diplomacia retome el control antes del vencimiento del plazo del miércoles.
El éxito de la cumbre en Pakistán dependerá en gran medida de que este cese al fuego se mantenga firme, permitiendo no solo el flujo de ayuda humanitaria, sino también una base sólida para negociaciones de largo plazo.
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