Una florista compartió a través de redes sociales una emotiva historia que ha conmovido a miles de usuarios, al relatar la constancia de un cliente que acudía fielmente a su local cada ocho días para comprar flores para su esposa.
Durante mucho tiempo, el hombre mantuvo este gesto cotidiano como una muestra de esperanza y amor incondicional, convirtiéndose en un rostro familiar para el establecimiento.
Sin embargo, tras meses de ausencia, el cliente regresó al local con una petición distinta que cambió por completo el sentido de su visita.
Con profunda tristeza, el hombre explicó que su esposa había perdido la batalla contra su enfermedad, por lo que en esta ocasión el arreglo floral no era para su hogar, sino para su última morada.