En una jugada geopolítica de alto impacto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que el reciente acuerdo de cooperación nuclear civil suscrito con Arabia Saudita estará "totalmente sujeto" a que el reino árabe normalice sus relaciones diplomáticas con Israel e ingrese formalmente a los Acuerdos de Abraham.
Las declaraciones del mandatario, reportadas por The New York Post y confirmadas por agencias internacionales como AP y Reuters, introducen un condicionante político determinante a un pacto que se había presentado estrictamente en el ámbito de la transición energética.
El convenio firmado contempla asistencia técnica e infraestructura para el desarrollo de un programa atómico civil destinado a la generación de electricidad en territorio saudí.
Frente a las alarmas del sector internacional, la administración estadounidense ha reiterado que la alianza no persigue fines militares y cumplirá con estándares de no proliferación.
Sin embargo, el pacto aún debe ser revisado por el Congreso de Estados Unidos, donde legisladores y expertos han expresado reservas sobre los mecanismos de supervisión que se aplicarán.
La exigencia de la Casa Blanca coloca a Riad en una posición compleja. Aunque la inclusión de Arabia Saudita en los Acuerdos de Abraham es una meta clave para Washington e Israel por el liderazgo del reino en el mundo árabe, el príncipe heredero Mohammed bin Salman ha reiterado que no habrá diplomacia plena sin avances hacia un Estado palestino.
Esta postura histórica, acentuada por la guerra en Gaza y las tensiones regionales, perfila un camino de complejas negociaciones antes de que el acuerdo nuclear pueda concretarse.
Foto: Redes sociales / EFE