El Ejército de Israel atacó más de 200 infraestructuras del grupo chií Hizbulá en el sur del Líbano durante las últimas 24 horas, una ofensiva que se mantiene activa de forma paralela a las negociaciones para un alto el fuego que iniciaron ayer en Washington.
Según el reporte castrense, entre los objetivos alcanzados se encuentran 20 lanzaderas de cohetes, incluidas algunas utilizadas recientemente contra territorio israelí, así como misiles antitanque y diversos depósitos de armamento.
Las Fuerzas de Defensa de Israel sostienen actualmente una invasión terrestre con cinco divisiones desplegadas en los sectores suroeste y sureste del país vecino, además de una sexta división posicionada en el Monte Dov que realiza operaciones de precisión.
Esta intensificación de las agresiones ocurre mientras representantes de Israel y el Líbano discuten en Estados Unidos un posible cese a las hostilidades con el desarme de la organización chií como eje central, bajo la estrategia israelí de negociar acuerdos de tregua sin detener sus operaciones militares.
Tras las sesiones del martes, el gobierno estadounidense, que actúa como mediador en el conflicto, informó que ambas naciones acordaron retomar el diálogo en una fecha y lugar que aún están por determinarse, mientras los bombardeos y las incursiones terrestres continúan en la zona fronteriza.
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