La Comisión de Árbitros de la Federación Mexicana de Futbol prohibió de forma drástica a todos los colegiados de la Liga MX participar en torneos no oficiales, conocidos popularmente como "talacha", con el fin de resguardar la imagen del gremio y garantizar la integridad física de sus elementos.
La contundente medida, nombrada internamente como la "Ley César Ramos", se desencadenó tras un altercado registrado a principios de octubre durante un encuentro amateur en Zacatepec, Morelos, donde el silbante mundialista César Arturo Ramos quedó involucrado en un pleito violento entre jugadores y aficionados.
A través de un comunicado confidencial filtrado por el exárbitro Francisco Chacón, la FMF estableció que ningún árbitro podrá pitar en torneos llaneros, empresariales o de exhibición sin contar con un permiso previo y por escrito. Asimismo, el organismo extendió las restricciones al ámbito digital y mediático, prohibiendo a los jueces conceder entrevistas o participar en pódcasts sin autorización directiva, frenando así la generación de controversias que afecten al fútbol mexicano.