Un joven identificado como Oleg fue condenado a más de tres años de prisión en Bashkortostán tras realizar falsas amenazas de bomba con el objetivo de ser detenido y asegurar comida y refugio.
El hombre, quien había cumplido con el servicio militar, se trasladó a Ufa en busca de empleo, pero al no encontrar oportunidades terminó viviendo en la calle, lo que lo llevó a idear un plan para ingresar a prisión.
El primer intento ocurrió en un hotel, donde aseguró portar explosivos, aunque no fue tomado en serio. Posteriormente, en un aeropuerto, repitió la amenaza y pidió negociar con autoridades para garantizar su arresto.
Tras ser detenido, las autoridades confirmaron que no llevaba ningún artefacto peligroso. El joven reconoció haber mentido de forma intencional, y una evaluación psiquiátrica determinó que era plenamente consciente de sus actos.
El tribunal consideró que su conducta representaba un riesgo para la seguridad pública y dictó sentencia. Ahora, permanecerá en prisión, donde tendrá garantizadas condiciones básicas de alimentación y alojamiento, reflejando un caso extremo derivado de la precariedad económica.