La tensión entre el talento de WWE y el ala corporativa de TKO Group Holdings ha estallado de forma pública. En la edición de SmackDown del 3 de abril, el Campeón Indiscutido, Cody Rhodes, protagonizó una incendiaria promo improvisada que, según reportes internos, fue una respuesta directa a la creciente frustración por la intervención de los altos mandos en las historias de la empresa.
La chispa: Pat McAfee y la sombra de TKO
El descontento se originó tras la revelación de Pat McAfee como el aliado misterioso de Randy Orton. Aunque la audiencia esperaba un giro de mayor peso, la decisión dejó un sabor amargo. Según fuentes cercanas, esta inclusión no fue obra del equipo creativo liderado por Triple H, sino una imposición de directivos de TKO, encabezados por Ari Emanuel.
La respuesta del público fue devastadora: el episodio registró una calificación de 0.25 en Cagematch, convirtiéndose oficialmente en el peor SmackDown de la historia y uno de los eventos de lucha libre con menor puntuación de todos los tiempos.
Rebelión en el micrófono
Ante el descalabro narrativo, se reporta que el equipo creativo instruyó a Rhodes para subir al ring y expresar el descontento real que impera en los vestidores. En un discurso cargado de veneno, Cody criticó la presencia de McAfee y se burló del giro argumental, comparándolo de forma irónica con los momentos icónicos de la NWO, sugiriendo que la ejecución actual estuvo lejos de las expectativas.
Rhodes no se limitó a la historia ficticia y dirigió sus ataques hacia el sector corporativo, criticando cómo la intervención de TKO ha afectado las decisiones creativas clave en los últimos años, especialmente en la ruta hacia WrestleMania 42.
Un mensaje sin filtros
El momento más álgido ocurrió cuando "The American Nightmare" rompió por completo el protocolo institucional. Con un tono retador y visiblemente molesto por la decepción de la audiencia, el campeón cerró su intervención con una frase que ha dado la vuelta al mundo: "Pueden besarme el trasero", dirigida directamente a los ejecutivos de TKO.
A solo dos semanas de WrestleMania 42, el panorama en WWE es de incertidumbre. Lo que comenzó como una estrategia de negocios parece haber fracturado la relación entre la cara de la compañía y sus dueños, dejando claro que el vestidor no está dispuesto a permitir que la visión corporativa sacrifique la calidad del espectáculo.