El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que su país es "respetado como nunca antes" tras la firma de un memorando de entendimiento con Irán, un pacto diseñado para poner fin a las hostilidades y reabrir el estrecho de Ormuz, pero que ha desatado una ola de críticas dentro de las filas del ala dura del Partido Republicano.
A través de su plataforma Truth Social, el mandatario defendió el avance diplomático destacando la reactivación del flujo petrolero, el auge en los mercados financieros, los niveles récord de empleo y la disminución de precios, además de afirmar de forma tajante que el acuerdo impedirá que Teherán desarrolle armamento nuclear.
El documento base se firmó durante una cena oficial en el Palacio de Versalles, en Francia, y establece el levantamiento inmediato del bloqueo marítimo estadounidense sobre los puertos iraníes. Esta medida restablece el tránsito seguro por el estrecho de Ormuz, un canal estratégico por donde circula el 20% del crudo a nivel global.
Asimismo, las pautas pactadas contemplan el cese al fuego en los distintos frentes de la región, incluyendo el territorio libanés, escenario de los enfrentamientos entre Israel y la milicia chií Hizbulá.
La negociación ha generado fricciones internas para la administración de Trump, ya que los sectores más conservadores del congreso cuestionan las concesiones otorgadas. Los principales puntos de fricción radican en que las condiciones actuales permiten a Irán continuar con el enriquecimiento de uranio y perfilan el desbloqueo de cuantiosos fondos económicos que permanecían congelados.
Ambas naciones han fijado un plazo de 60 días para consolidar un tratado de paz formal y definitivo. En este periodo, las comisiones diplomáticas deberán resolver el estatus final del programa nuclear, el levantamiento definitivo de las sanciones internacionales y las condiciones para la devolución de los activos financieros pertenecientes al gobierno iraní.
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