Una falla en el sistema técnico de la aeronave dejó parado momentáneamente en la pista al avión en el que el Papa León XIV tenía programado viajar de Canarias a Roma, obligando al pontífice a abandonar el aparato y regresar a la terminal del aeropuerto de Tenerife Norte.
El Airbus 320 de la compañía Iberia tenía previsto despegar a las 15:20 horas, aunque ya registraba una hora de retraso acumulado debido a la prolongación de los últimos actos de la agenda papal.
Tras detectarse el inconveniente, el comandante de la unidad informó a los pasajeros sobre la incidencia técnica que intentarían solventar a la brevedad.
Ante esta situación, el rey Felipe VI, quien ya se había retirado a la terminal tras haber despedido formalmente al santo padre al pie de la pista, abordó nuevamente el transporte para acompañar al pontífice en su descenso; posteriormente, ambos caminaron juntos de regreso a las instalaciones aeroportuarias mientras conversaban con un gesto visiblemente relajado a la espera de que se resolviera el desperfecto.
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